Los sin Patria: ¿Tenemos algo que celebrar?

Por: Alex Aguirre

Es difícil encarnar ese sentimiento patriótico que cada 14 y 15 de septiembre la cultura nacionalista nicaragüense celebra. Las bandas musicales, desfiles, próceres, actos solemnes acompañados de fervorosos discursos que hoy con el régimen de turno han decaído en elementos que acompañan una línea política partidaria, aquel sentido de pertenencia patriótico a estas fechas se ve ensombrecido por una lógica utilitaria del mes patrio para fines partidarios, es lo que llamo la paganización de la patria.

En estos tiempos donde el uso oficial de los símbolos patrios esta cooptado por el poder, donde es un crimen ondear tu bandera y utilizar los colores nacionales en una camiseta, es necesario reflexionar sobre los que nunca han tenido patria, una sociedad que durante décadas voltea la mirada ignorando esas otras poblaciones que no han disfrutado de la categoría: Ciudadano, así como de los derechos y garantías que deberían tener. Las poblaciones rurales históricamente excluidas de procesos de toma de decisión, los pueblos indígenas y afrodescendientes los cuales pareciera que viven en una Nicaragua lejana, azul y blanco, pero en tonalidad gris, las poblaciones LGBTIQ que por ser “minorías” tienen menos derechos y las personas discapacidad que nacen en una patria inválida, sin acceso a casi ningún derecho, ni se diga a la justicia; en estas poblaciones están Los sin Patria, las otras Nicaraguas, las cuales nunca han celebrado la patria, porque nunca han sido parte de ella.

Para hacer Patria (y Matria de paso) debemos de comenzar a ampliar nuestra concepción de lo que nos caracteriza y une como país, trascender de una Nicaragua imaginada y celebrada por firmas políticas de élites y hechos violentos a un país donde cada septiembre sirva como encuentro de todas las otras poblaciones que han sido y siguen siendo excluidas de esa patria, una Nicaragua donde estén todas esas otras naciones sean incluidas, donde sus derechos sean garantizados y se sientan verdaderos nicaragüenses. Hasta que no cambiemos la forma de hacer patria, esas otras Nicaraguas no tienen nada que celebrar.

¿Sólo pido paz y amor

Y para todos amor

Pues todos son mis hermanos!

                                                                                  Rubén Darío

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