Mi deseo

Escrito por: Juller Torres Navarro.

Desde siempre me ha fascinado la Cultura Nipona y aunque el único contacto que he tenido con ella son sus animes y las ferias culturales. Hace unos días vi un video en Facebook sobre la Cultura Japonesa, en este se decía que a los niños nipones se les enseña desde pequeños a limpiar su espacio, colaborar en las actividades domésticas, limpiar su salón de clases y pasillos escolares y que hasta cierta edad no se les califica con notas, solo se les incentivaba y se cimentaban las bases para formar un individuo con aspiraciones y visión.

Pero algo si es seguro, la estrategia nipona es simple, “los grandes cambios se dan por pequeñas acciones y estas a su vez forman los pilares de lo que es una sociedad democrática y desarrollada”; aunque abril sigue latente en la piel y por más que los genocidas intenten crear una atmosfera de “normalidad”, la realidad es que nada ha cambiado; la violencia, los exilios, el acoso paramilitar y la incertidumbre del mañana están a la orden del día.

Pero algo que es importante retomar para crear un hilo histórico, es que desde hace años los grupos sociales organizados siempre han puesto el dedo en la llaga, tanto las feministas con su lucha contra la violencia y los feminicidios, los ancianos con su lucha por una jubilación digna, los campesinos en su lucha anti canal y el detonante de este abril eterno, la deforestación despiadada de nuestra reserva natural Indio Maíz. Estas pequeñas acciones nos han llevado a tener un solo grito de libertad.

Pero retomando el ejemplo de los nipones, hay que comenzar con pequeñas acciones para generar grandes cambios, eliminar las pequeñas dictaduras en el trabajo, las relaciones, la familia y de todos los espacios cotidianos en los que se han creado mini fascismos.

Y es que veremos una transformación real hasta que todos y cada uno dejemos de ser parte de ese medio reproductor de modelos fascistas/dictatoriales. Elevando correctamente nuestras quejas a fin de generar un cambio positivo y no solo con la intención de destruir, poniendo la basura en su lugar, creando una cultura de consumo sostenible, exigiendo e integrándose activamente a un modelo educativo que cree individuos generadores de cambio y no simple mano de obra barata, respetando los derechos fundamentales de cada individuo, promoviendo el “RESPETO” a la diversidad étnica, social, sexual, cultural y religiosa que solo un país laico y democrático puede tener.

Dice un dicho popular “en rio revuelto, ganancia de pescadores” y es que si de algo estoy seguro es que los genocidas han sabido siempre revolver las aguas de nuestra sociedad a fin de mantenernos lejos de lo realmente importante y es que unidos somos un volcán y justo eso es lo que más teme la dictadura, es fácil emitir juicios o asumir algunas informaciones que vagan por las redes sociales, pero no hemos aprendido la verdadera lección en todos estos años y es que el verdadero mal habita en un solo punto y que es más fácil apuntar el dedo hacia otro lado y no asumir nuestra responsabilidad individual, informándonos, cuestionando coherentemente a quienes han decidido representarnos, planteando propuestas integradoras y aportando activamente y no dejando que unos pocos decidan sobre un montón.

No podremos salir de este círculo vicioso mientras sigamos actuado como zombis y dejando que unos cuantos decidan por todos, asumiendo mentiras como verdades o volteando la vista porque eso no me afecta a mí. Al igual que las pequeñas acciones positivas forman una sociedad prospera también lo hacen las negativas, pero formando una sociedad pobre y subdesarrollada. Unidos somos un volcán y no es necesario hacer campaña política para generar cambio, acciones simples como hacer bien tu trabajo, no botar basura en la calle, cuidar los espacios públicos, leer más, ser solidario y cada pequeño detalle que hagamos todos como individuos formemos parte de ese gran colectivo llamado pueblo y que las personas que nos representen sepan que quienes les dieron ese poder también pueden quitarlo y que son servidores públicos y por tanto se deben al pueblo. Debemos dejar de tener miedo a cuestionar a nuestros representantes, eliminar de nuestras mentes lideres mesiánicos o caudillos todos poderosos, nuestro deber individual ha de ser estar siempre vigilantes, permanecer unidos en una sola causa que es hacer que nuestra tierra sea soberana y democrática, sin falsos dioses que prometan paraísos, donde prime el derecho y el respeto a cada individuo, sin distingo de color, ideología o bandera. Suena utópico, pero la verdad es que solo veremos un cambio real si iniciamos con nosotros mismos, cuestionándonos, reconociendo los micromachismos, visibilizando la violencia en todos los espacios, exponiendo a quienes extorsionan, educándonos, exigiendo representantes calificados y no por dedazo, al final, todo lo macro es solo el reflejo de los micro espacios.

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