Mi bandera está manchada

Escrito por: Katherinne Reyes

Desde que Monseñor Rolando Álvarez, le dijo ” respete la patria” a unos furgoneros extranjeros, la frase ha sido icónica para la creación de memes y artículos periodísticos que van desde alabanzas al religioso hasta condolencias a los supuestos ofendidos. Pero, tal expresión no sólo aplica al extranjero, sino también al nacional.

¿Qué es respetar la patria?

Pues, debemos de comenzar honrando los símbolos patrios que últimamente han sido profanados por simpatizantes del Frente Sandinista, en especial nuestra bandera ha sido víctima de asedio, persecución y encarcelamiento extrajudicial.

Vivo en el exilio, con el poco tiempo que he compartido con la cultura de este país, he notado que la mayoría de carros lucen su bandera en el interior, que hay artículos recreando la manta que los cobija como emblema desde su nacimiento, hay tazas, bolígrafos, almohadas, llaveros, material de oficina, artesanía, rótulos gigantescos y diseños publicitarios con los colores de su bandera. Incluso, en cada unidad del transporte público está impresa una bandera, cada oficial de policía porta en el brazo derecho de su camisa de uniforme la bandera bordada del país al que juraron servicio.

Yo, con mis párpados humedecidos por mi patria recuerdo mi bandera manchada de sangre de hermanos, acribillada por armas de guerras, pisoteada por policías sin dignidad, arrugada por un Ejército Nacional sin valor, violada por paramilitares sin escrúpulos con licencia de matar.

Mi bandera está rasgada por el luto de jóvenes universitarios, campesinos, periodistas, comerciantes, incluso por menores de edad, mi bandera está empapada por las lágrimas de madres que perdieron el fruto de su vientre tras una barricada por una lucha cívica sin armas, pero en resistencia, mi bandera está manoseada por simpatizantes del Frente Sandinista, mi bandera está hedionda por la putrefacción del gobierno de Ortega y Murillo.

Basta de violaciones e irrespeto, basta de sangre derramada de inocentes, es hora de lavar la bandera azul y blanco, coserla y parcharla, es momento de izarla en la montaña más alta de nuestra tierra, es tiempo de secarla con los rayos del sol de la mañana, perfumarla con el olor a sacuanjoche, con el olor a tierra mojada y el aroma maíz nuevo.

Hay que abrazar nuestra bandera, prometer amarla en las buenas y en las malas, respetarla hasta la muerte, así como el matrimonio de los abuelos, como al primer amor y como al deseo de libertad que cada nicaragüense guarda en su corazón.

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