Fraude en Educación y Salud

Escrito por: Katherinne Reyes

El Ministerio de Educación y el de Salud por décadas han sido los más infectados por el gusano de la corrupción a simple vista.

Los docentes son payasos de directores y delegados de educación a nivel municipal, que maquillan calificaciones, datos estadísticos e información fidedigna a nivel nacional.

¿Cómo es posible que un estudiante que no sepa leer en primer grado avance a segundo, que los niños de cuarto y quinto grado no sepan multiplicar y por ende dividir, que los pequeños miren la escuela como un pasatiempo donde lo más divertido es la hora de recreo?

Por otro lado, los maestros se adueñan de su puesto, duran el tiempo que desean en él y lo pasan a sus hijos o familiares, un profesor de comunidad rural dura de 25 a 30 años dando las mismas clases, con la misma estrategia de enseñanza, eso no es educación, eso es escolástica barata.

Los actos culturales es el peor descaro, se premia a los maestros con más años de servicio, se aplaude a los mejores estudiantes que por lo general son hijos de los mismos profesores, se adora al gobierno de Ortega y Murillo por la educación gratuita y mediocre que garantizan.

En el Ministerio de Salud es peor, porque allí se juega con vidas humanas, doctores y enfermeras se creen los sabiondos de la vida y la muerte, asumen que el paciente es ignorante, dan una atención de perro y no explican de manera aterrizada en qué consiste el procedimiento médico al que el paciente se someterá.

El más indignante abuso que tiene la salud pública, fue negarles la atención a los heridos de las protestas antigubernamentales iniciadas en abril del 2018, la ministra de salud se enfrentará a la justicia divina por la orden tan abominable e inhumana.

Para nadie es secreto que los doctores y personal médico extraen medicamentos sin permiso alguno, luego los venden a un alto precio, aprovechándose de la necesidad del prójimo, los ladrones de medicina alegan que muy pocos se les paga y que ellos tienen que buscar dinero extra.

La atención al paciente es pésima, los alumnos de medicina resultan ser más amables que un profesional experimentado.

Si en realidad queremos un cambio en nuestro país, debemos de empezar por considerar al hermano, al vecino, al que no cuanta con muchos recursos económicos, al campesino, al estudiante, a la madre soltera, al vendedor ambulante, a la señora vende tortillas, a las personas que tiene poca escolaridad.

En buen nicaragüense hay que hacer el bien sin mirar a quien, ser honestos, amables y respetuoso con los demás, nos hace mejores personas.

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