El emblema sin artista (microficción)

Escrito por: Fernando José Ruíz M.

Llegado el día de ceremonia, el heraldo comunicó cancelado el evento una hora previa a su inicio. En la entrada del teatro, yacía un cerrojo negro presionado por una huérfana carente de luto. Los artistas a medio vestir, exigieron indignados sus emblemas, la locación y la gala ya no importaban. Derrumbados sus prejuicios el juez aceptó sus exigencias. Cada emblema brilló al ser tocado por su portador, quedaron al final dos sin reclamar. Al notarlo los artistas sujetaron uno de ellos entonando un himno de paz. Despertaron así los recuerdos del emblema y éste, brilló inmutable en sus memorias.

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