Amaya

Escrito por: Macuto
Son tus ojos dos piedras de río
que aguantan toda tempestad,
las horas más oscuras,
los zancudos voraces.

Cuando te apresaron
con lujo de violencia para infundir terror,
empezabas a nacer en el corazón del pueblo,
en las calles, en las pancartas.

Como una triquitraca reventaste en plena tarde
pero de la hora y del lugar que se encarguen
los falsos testigos del juicio,
explotaste en cada rincón con tu reguero
de pólvora
que no se si fue en Rosita
o en Indio Maíz que te agarraron,
no sé si fue en León
o en la puerta del centro de salud
de la comunidad más lejana.

¿Qué agarraron de vos?
¿Tus besos de enamorada?
¿Tu sonrisa interminable?
No agarraron nada
porque sos calles, parques,
barricadas, libertad.

Sos la señora que vende comida en el mercado,
el polvo que está en todas partes,
la mujer que trabaja en la zona franca para mantener a sus hijos,
el vende enchiladas,
los ciclistas que pueblan los caminos angostos,
la primavera de estos días,
el hambre de los que trabajan en la chureca,
el dolor de las mujeres asesinadas por machitos sin convicción.
Sos eso, un pueblo herido de sueños y de verdades,
como tus ojos de piedra río.

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