EL libelo

Llueve, aun llueve en el firmamento
fragmentados, y dispersos
pero aun con pechos rebosantes de fe
roja sangre, ardientes venas en el momento.

Miradas impregnadas de euforia.
¿aún recuerdan la libertad?
responden: ¡sí!, con la algazara que puede provenir únicamente de seres que han sido ultrajados.

Y desde el fondo del claustro se escuchó el guardabarranco
no es un canto, es un libelo,
despertaste en el colapso de los capullos de mariposa,
despertaste en el capricho del tirano,
y aun así te aferras,
te aferras al par de moléculas de libertad que aun quedan en el aire.
Fragmentados y dispersos
pero aun con pechos rebosantes de fe
rojo sangre ardientes venas en el momento
¿cuándo cesaras tirano?
¿cuándo cesaras de intentar ahogar el libelo?
camaleónicas intensiones,
armas sigilosas,
represor sediento,
¿cuándo te desprenderás de la segunda piel?
¿no ves que deslustras el brillo del cantor?
antes de que el ultimo sacuanjoche caiga
me escucharas, sin tiempo de temblar,
te hare escuchar el tambor,
la atmosfera se volverá sabor miel
el dulce sabor de la victoria
¿llueve, llueve aún?
sí, pero esta vez hay roja sangre en frescas venas.
esta vez ya no es libelo
ahora es canto
¡escúchame, escúchame cantar!
Esta es mi voz.
Ya no se quiebra.
Ya no lamenta.

Ya no rugió…

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