A la izquierda internacional

Escrito por: Guillermo Vassa

En los últimos tres meses, al abrir Facebook recibo un contraste atronador. Buena parte de mis amigos se están jugando la vida en Nicaragua por defender la democracia y la libertad de expresión. Sus publicaciones sobre los ataques, funerales y reivindicaciones se mezclan con las de otros tantos, desde Europa y EEUU, que cuestionan esta lucha desde fortalezas occidentales donde la población nunca aceptaría una represión que lleva más de 400 muertos.

Chomsky, Mújica, Lang, Petro y muchas más voces de tendencia izquierdista se han posicionado contra esta dictadura y han señalado a Ortega y Murillo como los principales responsables de esta crisis, pero algunos nostálgicos se aferran a su verdad prefabricada que se rinde al ego de quien cree saber verdades escondidas. Estos son algunos de sus argumentos.

Detrás del golpe

En primer lugar, hoy día no existe un golpe, toda vez que no hay una propuesta de gobierno sucesor. Lo que se busca, con esta histórica unidad, es desmantelar una dictadura y sustituirla por un régimen democrático.

No hay nadie detrás de la gran mayoría de los manifestantes. Resulta frustrante ese tono paternalista, que afirma que si la población sale a la calle es porque alguien los financia. Recapitulemos. En la reserva Indio Maíz ocurrió un desastre ambiental que se gestionó de manera nefasta y evidencia un nulo interés por el respeto medioambiental. Acto seguido se aprueba un decreto que reduce salarios y pensiones, resucitando el fantasma represor que en

2014 ya causó la indignación de pensionistas y estudiantes, y sembró una solidaridad entre los afectados que asustó lo suficiente al gobierno como para reventar las movilizaciones con turbas paramilitares dirigidas desde la Alcaldía por el entonces incipiente matón Fidel Moreno.

La reacción es obvia, lógica e intuitiva. Si de la noche a la mañana reducen salarios, pensiones y recursos nacionales, se sale a protestar, máxime desde sectores activistas donde la izquierda suele tener más arraigo. Al salir a protestar, el gobierno responde masacrando menores desarmados. El cóctel explosivo se compone de esos hechos. No hay ninguna necesidad de que nadie financie nada. Tampoco los creyentes han esperado a oír el posicionamiento de los obispos, sino que han reaccionado con la indignación humana que las injusticias provocan. El régimen, simplemente, se autodestruyó.

Los partidarios de la injerencia estadounidense no están detrás de esta crisis. Están a un lado y buscan un primer objetivo que conviene a la mayoría: acabar con la dictadura. Tienen quizá más visibilidad que otros sectores por estar sobrerrepresentados en la Alianza Cívica que se sienta al diálogo, pero entre los votantes no cuentan con tantos acólitos. Como siempre, están agazapados en todos los países y tratan de defender sus intereses; cuestionable, sin duda, pero nuestra mayor urgencia ahora es que no haya más muertes y se reconstruya un estado de derecho donde confrontarlos políticamente.

EEUU es responsable de más de 40.000 víctimas en este país, fruto de una guerra financiada por el narcotráfico (la tristemente célebre y sobradamente demostrada Irán-Contra). Cierto, se habla poco de eso. Una corte internacional falló una compensación de 17.000 millones de dólares por el terrorismo de estado impulsado por EEUU, pero el gobierno de Violeta Chamorro condonó sorprendentemente esa deuda que hubiera cambiado completamente el panorama macroeconómico nicaragüense.

Los nicas conocemos bien las miserias del imperio y el riesgo de interactuar con ellos. Pero que no consista esto en una carrera por ver quién odia más a EEUU, porque entonces vence el odio. Esto es común en la gente que odia más a EEUU de lo que ama a Nicaragua, participando en la carrera para ver quién es más de izquierdas. Si para vos es más importante no aparecer retratado en una foto junto a EEUU que permitir a un dictador masacrar a la población, entiendo que mantengas esta postura, pero seguiremos señalando tu complicidad.

Ganaron democráticamente

Argumento propio de quien no presenció las últimas elecciones ni, en general, todas las acciones desmontando la democracia. Se perciben las mayores fobias en casos como el del MRS, pequeña pero carismática estructura a la que se le ha impedido concurrir, recaen sospechas aún sobre el fallecimiento de Herty Lewites y, con la saña añadida, se le acusa ahora de dirigir el supuesto golpe. Las pruebas de la total falta de democracia son numerosas y apabullantes, y no es necesario listarlas aquí. Pero sí me permito hacer dos apuntes.

El primero, la insistencia en el disparo en el pie que se ha dado el régimen. Aunque su apoyo es mucho menor al cacareado 72% que se atribuyeron en las últimas elecciones presidenciales, no me cabe duda de que la cifra era suficiente para gobernar, si hubieran respetado la transparencia de los procesos y se hubieran dedicado a hacer una buena y legítima campaña. La historia nos enseña que muchas veces las malas opciones se imponen por la fuerza como último recurso. No es el caso del FSLN, que no necesitaba este desmantelamiento y perdió, por el mismo, mucho apoyo interior y exterior.

El segundo, como respuesta al argumento de “La democracia no es perfecta en ningún país”. Creo que históricamente nos enmarcarán en el período de capitalismo tardío / inicios de la democracia, pues queda mucho, muchísimo camino por recorrer para democratizar nuestras instituciones públicas. Sin embargo, que ningún sistema sea perfecto no puede, moralmente, pararnos los pies para decir basta a un régimen dictatorial y represor.

El desempeño del Gobierno Sandinista ha sido bueno

Crecimiento económico, infraestructuras, sanidad y educación, y programas sociales a favor de los más desfavorecidos. Este gobierno era candidato académico para defender que un gobierno de izquierdas puede actualizarse y ser competitivo mientras reduce la pobreza.

Como en el caso de la legitimidad democrática, e íntimamente ligada a ella (votamos por los partidos con mejor desempeño), es precisamente por los buenos resultados (mejorables, sin duda, pero positivos en el consenso general) que la reacción dictatorial duele más, porque con un mínimo de talante democrático (o incluso con algunas nociones de teatro) podían haber quedado en la historia como un gobierno bien intencionado con desempeño más que aceptable. En cambio, han usado ese desempeño como chantaje, insinuando que los buenos resultados justifican masacres. Nada más lejos de la realidad, las exigencias que hacemos a nuestros empleados públicos, desde presidencia hasta abajo, se pueden jerarquizar, y el respeto a la vida se sitúa muy por encima del wi-fi en los parques. Exigimos que nuestros gobernantes, además de desarrollar el país, respeten la institucionalidad; ese es el pacto social, no infraestructuras a cambio de masacres.

También mueren policías

Sí, uno de cada veinte fallecidos es policía. Ellos fueron los primeros en agredir y algunos han recibido venganza. En toda legislación figura la defensa propia; si matas a quien iba a matarte se absuelve o, al menos, se atenúa el delito. Y más allá de la ley, el sentido común nos dice que, si asesinan a un amigo cercano o miembro de tu familia de manera arbitraria y cruel, los afectados reciben el mensaje de ausencia de justicia institucional y buscan la justicia por su mano. Esto es reprobable y debemos luchar por evitarlo. Por eso, para evitarlo, la principal medida es que la policía deje de asesinar impunemente.

Se repite la sobreinformación de un conflicto

En lugares como España, medios como El País han caído en desgracia y su imparcialidad se ha demostrado inexistente con directrices como la que aplica al contexto venezolano. Es sabido que el interés mediático en saturar al lector con la miseria que sufre Venezuela venía dictado “desde arriba” para desacreditar a sectores de la izquierda. Por eso, muchos han forjado unos prejuicios para el caso nica que resulta difícil extraer.

Sin embargo, hemos de anotar que el número de fallecidos en Nicaragua en estos tres meses es incluso superior al total de víctimas en Venezuela durante todo el año 2017. Así que, periodísticamente hablando, la resonancia del conflicto merece las portadas.

La prensa nica, más transparente, actúa de altavoz del establishment sin remilgos. El Confidencial, de tendencia liberal, no solo no esconde su alineamiento con el Consejo de Relaciones Exteriores, sino que incluso cede editoriales a Richard Haass, su presidente. Muchos señalan la simetría entre Carlos Fernando Chamorro y Juan Carlos Ortega. Ambos han sido hijos de presidentes y han dirigido medios de comunicación que han recibido financiación de países terceros cercanos a su ideología. No obstante, el actual linchamiento a Juan Carlos se centra en su posicionamiento a favor de la dictadura de su dinastía, mientras Carlos Fernando, además de mejor profesional, abre sus micrófonos a actores de todas las tendencias (salvo, claro está, a los defensores de la dictadura). Así, se antepone el mantenimiento del diálogo democrático a la posición de cada uno. Y en eso reside buena parte de esta lucha.

Conclusiones

Todos los autoconvocados, desde los liberales pro EEUU hasta los anarquistas, han salido voluntariamente a decir NO a la dictadura. Luego tocará consensuar un modelo democrático donde estaremos encantados de discutir y rebatir a quienes sostienen otras ideologías. Pero jamás se tolerará el uso de la violencia para imponer ideas.

Mientras tanto, la sangre y el miedo se imponen en una batalla que depende en parte de la mirada pública internacional. La indiferencia mata. Es importante que, hoy a más tardar, decidamos si ponemos nuestro granito de arena para salvar vidas, o nos aferramos a una supuesta coherencia discursiva que da oxígeno a una dictadura, repitiendo aquel “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Seamos responsables con nuestra voz. Sepamos diferenciar una estructura que acoja a toda la población de los modelos preferidos dentro de esa estructura. Ahora es momento de lo primero, de dejar claro que matar nunca es una opción y que el pueblo es soberano. Después, con raciocinio, mesura y argumentos, ya tendremos tiempo para trabajar por una Nicaragua mejor. Los muertos lo merecen.

1 Comment

  1. Es en serio?? El escritor Guillermo Vassa, se refiere a USA como el imperio, no se si lo dice en serio o en verdad, pero es crítico que se defienda a la “izquierda”, ya sea la “izquierda” de Uruguay o la “izquierda” de Ortega, es preocupante creer en un modelo de “izquierda”.

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