Educación deficiente: La raíz de todos nuestros males

Escrito por: Mónica Cárdenas Miranda.

El grave problema que actualmente nos circunda es el resultado de la mala educación. La educación deficiente ha producido que muchos nicaragüenses prioricen su fanatismo político y ni siquiera conozcan sus derechos.

Un niño que arrastra de la escuela malas bases educativas en general, pero sobre todo en historia, política, estudios sociales, convivencia y civismo (asignaturas que no reciben la importancia que ameritan), se convertirá en el futuro en un adulto que fácilmente será utilizado como un esclavo servil del sistema de gobierno, o de su empleador. Un niño con mala educación será un adulto infeliz y muy difícilmente logrará sus metas.

Puedo decir que es común que a los niños y adolescentes les interese muy poco debatir sobre la Constitución Política en sus escuelas. Es un tema que resulta aburrido, pero es esencial. Es inaceptable que el Ministerio de Educación no tenga interés en profundizar el aprendizaje de los estudiantes en ese ámbito.

Hasta parece que esta educación deficiente está completamente planificada, que es intencional, ya que de esa manera se puede tener al pueblo con la venda bien ajustada sobre los ojos.

Es importantísimo que los nicaragüenses conozcan sus derechos. Muchos ciudadanos le venden sus derechos al partido de gobierno a cambio de otros “privilegios”, que al final resultan siendo sus mismos derechos. Los ciudadanos han estado siendo víctimas de un brutal engaño, pero no se dieron cuenta, hasta ahora. Creyeron que les hacían un favor, y no era así.

Muchos no sabían, o no saben, que la Constitución Política establece principios de nuestra nación que no se cumplen (artículo 5); que todo el Título IV determina los derechos de los nicaragüenses, siendo la mayoría de ellos vulnerados por el estado; que el Ejército de Nicaragua (art. 93) y la Policía Nacional (art. 97, párrafo segundo) son instituciones nacionales apartidistas y apolíticas, y todos sabemos que esa disposición no se cumple; ni se cumple la independencia entre Poderes del Estado, puesto que todos estos se encuentran entrelazados y subordinados a la Presidencia de la República.

Por no conocer la Norma Suprema, Nicaragua no se había dado cuenta de que estaban barriendo el piso con nuestros derechos. Advertido el carácter trascendental de conocer nuestra Constitución Política, invito a todo aquel que no conozca bien los derechos que tiene (y que se le vulneran), y también desconoce lo que la Carta Fundamental obliga al estado a cumplir, que lea, si no toda la Constitución, al menos su Título IV y reflexione: ¿El estado está respetando mis derechos? ¿Qué puedo hacer al respecto?

Eduquémonos ahora, cuando todavía estamos a tiempo de lograr un cambio.

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