¿Vivimos en paz?

Escrito por: Mónica Cárdenas Miranda

La paz es relativa, pero no todos pueden acceder a ella. La paz es lo que se siente cuando se vive en una sociedad con valores.

Probablemente existan diferentes palabras para describir la paz, pero la esencia es la misma: tranquilidad, armonía. De forma individual todos tenemos diferentes dificultades que nos arrebatan la tranquilidad, pero incluso en eso coincidimos muchos: la economía, las tensiones familiares, las deudas, las relaciones amorosas, las malas amistades, las enfermedades, los miedos, etc.

Tomando en cuenta lo anterior, no vivimos en paz absoluta individualmente, y tampoco como país. Vivir en paz como país es vivir seguro. Nadie en Nicaragua puede salir de su casa por la noche con su teléfono en la mano, o utilizarlo en el autobús sin sentir miedo de sufrir un asalto. Es imposible, siendo mujer, salir sola una noche usando un vestido con el que nos sintamos bonitas, sin miedo a ser acosadas o hasta violadas.

Vivir en paz como país es vivir tranquilo, pero no se puede ser diferente a los demás en ningún sentido sin ser discriminado. Ni hombres ni mujeres pueden expresar libremente su orientación sexual sin ser criticados u odiados. Las personas con discapacidad no siempre gozan sus derechos. Si no se comparte la opinión que tiene la mayoría no es posible expresarse. Hay que encajar en moldes sociales para poder vivir tranquilo, entonces ¿vivimos en paz?

Vivir en paz es vivir con valores. Los valores no están presentes en el momento en que se decide a quién otorgar un empleo: ¿al joven licenciado que se acaba de graduar? -No, no tiene experiencia- dirá el empleador. ¿al hombre con tres hijos, una esposa y una madre enferma que mantener? -No, no me convence-. ¿al hijo de mi mejor amigo? -Sí, a él se lo daré. A esto le llamo “la cultura de los conectes”.

Mencionado lo negativo, tenemos a favor del concepto de paz que venimos abordando, el hecho de que tenemos acceso a los alimentos, a una vivienda, a la educación, a una familia y a un empleo. Nuestra paz es relativa porque tenemos un soporte que nos asegura al menos la supervivencia, aunque con dificultades.

Ahora viene el dilema: No solo existimos nosotros. Hay personas que, además de sufrir lo que se sufre normalmente, tampoco tienen alimentos, vivienda, educación, familia o empleo. Los “indigentes”, como se les suele denominar, no son uno ni dos. Las personas sin hogar ni sustento son muchísimas, no solo las que piden ayuda en la vía pública, y ¿ellas viven en paz?

Es necesario saber que no basta con dar limosna en una ocasión al niño que pide en los semáforos, ni con darle cinco córdobas al señor que se subió al bus a pedir dinero para su almuerzo. Para que las personas sin hogar ni sustento puedan alcanzar al menos el mismo nivel de paz que nosotros tenemos necesitan un empleo, pero no pueden acceder a él por las razones ya conocidas.

¿Vivimos en paz? Yo creo que no se puede, sabiendo que no todos los nicaragüenses tienen paz. Si sabemos qué es la paz, construyámosla donde no la haya. Seamos transparentes, respetuosos, honestos, solidarios y atentos.

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