Vigilar y castigar como formas de poder.

Por: Henry Jaime Duarte.

En nuestro contexto Nicaragua, contamos con una serie de instituciones que se “encargan” de mantener el “orden”, de velar por la seguridad de sus “ciudadanos”. Instituciones que bien conocemos, pero que poco sometemos a crítica, es decir, que miramos la realidad de nuestro país, de nuestra ciudad, del lugar en que vivimos, pero en ocasiones solo jugamos al papel de sujeto-sujetado.

En relación a este tema deseo citar a un teórico social que aborda el poder, que muestra como el poder crea métodos y/o formas para vigilar y castigar, estoy hablando de Michael Foucault, este teórico muestra que el poder para ser poder, para consolidarse como tal tiende a someter, bajo cualquier método.

Y si pensamos por un momento en nuestro país, en nuestra realidad. ¿No somos entonces vigilados y castigados incesantemente por las entidades del gobiernos, de las instituciones, del mismo Estado… Libre todo lo que hemos legitimado como ciudadanos? El mismo Tomas Hobbes en su obra cumbre “Leviatán” nos explica que el Estado es un gran Leviatán, por la magnitud y alcance de su poder.

Hoy puedes estar tranquilo en tu casa, o en otro espacio. Pero no sabes de donde vendrá el golpe del Estado, quien es el que te ultraja, quien te violenta. Que exista alguien corporalmente no lo hay, por ello es un gran desafío vivir en donde vivimos y con quienes nos rodean.

Pero para ser más preciso, deseo retomar como el poder ha tenido históricamente armas clásicas para someter a su competencia, por ejemplo el poder vigila y castiga. Pensemos en la historia como el hombre ha utilizado armas y técnicas para castigar. Ahora traslademos esa imaginación a nuestro aquí y ahora, hoy miramos armas sofisticadas, técnicas para vigilar con la más alta tecnología.

Sin embargo, debemos tener cuidado, las armas son armas y las técnicas de espionaje no cesan. ¡Y más nuestro país! No lleguemos a pensar que por ser un país frágil económicamente y en otros ámbitos, no sucede eso en nuestro contexto.

Para concluir, cada uno de nosotros puede tener la mejor apreciación sobre este tema, pero no obviemos el grado de vigilancia y castigo al cual somos sometidos, estamos siendo violentados y presionados desde todo punto de vista, por parte de las entidades de esta nación. Siendo vigilados y a su vez castigados, porque el que vigila debe actuar, y quien castiga es porque ha vigilado, y esto solo puedo venir de algo que conocemos como “poder”.

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