Sociedad de perjuicios y etiquetas.

Por: Roberto Sáenz Montenegro

Las personas estamos llenas de prejuicios y etiquetas, que si esta gordito, que si tiene la nariz grande, si es moreno, si tiene un hijo a temprana edad o si es homosexual.

Al final lo que importa no es lo que la gente lleva pues o lo que aparenta, sino lo que lleva dentro, su corazón, su nobleza, la semilla que deja sembrada en el mundo y deja de herencia a las futuras generaciones.

Y es que ser homosexual en un país como Nicaragua es como si hubieras cometido un delito a sangre fría, del cual te encierran en la cárcel y te privan de tus derechos, de tu libertad, de tener una familia, te privan de tener los mismos derechos que los heterosexuales.

Día a día se corre el riesgo de que en la calle se nos insulte, que personas que considerábamos amigos se alejen de nosotros, se nos vea raro, de que en el colegio o la universidad se nos haga bullying, de ser golpeados en la calle por la homofobia y el machismo, que nuestros padres nos corran de la casa, que todos los días te discriminen y te digan que sos la vergüenza de la familia, que tienes que cambiar porque la sociedad no se puede dar cuenta de que sos “diferente” a ellos.

Muchas veces los padres no entienden que lo único que queremos, sus hijos; es ser feliz al lado de la persona que amamos, nuestra alma gemela, es el mismo objetivo que tenían ellos al compartir su vida con alguien más, nosotros también buscamos la misma felicidad que ellos encontraron.

Hace unos cuantos meses escuche a una amiga que su “salida del closet” fue dura, tuvieron que pasar unos años para que sus padres pudieran asimilar la situación, casi tres años, todo ese tiempo fue un calvario que parecía nunca acabar, en el momento que ella le dijo a su papa que le gustaban las personas de su mismo sexo el papa quería desaparecerla de su vista, sí, es lo que están pensando.

Quien quiera que este leyendo esto ¿les ha pasado que sus padres les hacen preguntas muy diferentes que a sus hermanos o actúan diferentes con ustedes? ¡A mí me paso! Tengo dos hermanos y mi mejor amigo es heterosexual, siempre salíamos juntos y mis padres me preguntaban ¿por qué salía solo con un chavalo y no con chavalas? Mi respuesta fue: ¿por qué a mis hermanos no les dice nada cuando salen con sus amigos? ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué a ellos no les preguntan lo mismo cuando lo hacen?

¿Por qué lo “normal” será verte agarrado de la mano con una persona del sexo contrario y no con una persona de tu mismo sexo? ¿Qué tiene de malo? Solo son dos personas demostrando un sentimiento verdadero. Yo no veo raro que un hombre y una mujer se agarren de la mano, ¿por qué ellos si nos ven raros a nosotros? Muchas veces no raro sino con asco. No se supone que debe de haber igualdad, que todos somos iguales según nuestros derechos, los que “se tienen que cumplir” o los que más bien tenemos que hacer cumplir.

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