La gran estafa

Por: Cecilia Castro

La historia se repite todos los años. Gabriel es un jovencito de 18 años que aspira a estudiar medicina, lleva cinco meses preparándose para aprobar el examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Su objetivo es clasificar y ser un médico exitoso. Cada año son muchos los estudiantes egresados de secundaria que optan por una carrera universitaria, pero son tan pocos los que llegan a culminar su sueño. Las cifras de alumnos reprobados en los exámenes son alarmantes, casi desgarradoras, pues basta con ver la cara de los chavalos y chavalas cuando verifican los resultados en la web.

La calidad de la educación en Nicaragua deja mucho que desear, Las aulas de clases están llenas de estudiantes inaplicados, indisciplinados y doctrinados. Todavía en mis tiempos de escuela, los maestros de Formación Cívica no te obligaban asistir a actividades partidaria en horas de clases y tampoco era preciso entonar las notas del himno de la cruzada nacional de alfabetización. Las cosas han cambiado al grado que los muchachos, cualquiera que fuera el nivel escolar, deben rendir homenaje al FSLN todos los 14 de septiembre. Ya no solamente las franjas azules y blanco de la bandera de Nicaragua se aprecian en los desfiles escolares, pues ahora se entremezclan con el rojo y el negro.

El fracaso de muchos profesionales es producto de la misma ineficiencia y vacíos en la educación, pero qué se puede esperar cuando un gobierno invierte un 13% del presupuesto nacional en educación. No se puede tener un buen abogado, sino se le advierte que más de algún juicio tiene que perder, si al menos el gobierno destinara un 20% más la historia seria otra, entonces Nicaragua sería una nación en manos de hombres y mujeres capacitados para sacar el país adelante, creo que ya no seriamos del tercer mundo.

Los retos en la educación son tantos, pero son pocas las acciones que se implementan. Los mismos maestros que imparten clases de matemáticas muchas veces se les olvida que la raíz cuadrada de 0 es 0, y si, cualquier humano se puede equivocar, pero ¿Acaso en algo tan fácil se puede vacilar? ¿Se han preguntado por qué los niños reprueban clases desde segundo grado de primaria? Yo se lo atribuyo a que la mayor parte de los maestros no están capacitados para enseñar, pues la mayoría de ellos son tan jóvenes, con poca experiencia, y al igual que sus estudiantes vienen arrastrando la ineficiencia de la educación nicaragüense y los niños son solo sus ratones de laboratorio. No se puede andar experimentando con cosas tan importantes. Y claro que los estudiantes también tienen parte de la responsabilidad, pero si al menos se les motivara en los salones de clases, entonces las cosas fueran diferentes.

Hace algunos años no había persona que no haya leído el libro “Azul” de Rubén Darío o el “Popol Vuh” ahora son libros empolvados sobre los armarios de las bibliotecas de las escuelas (en caso que las haya). En las clases de Educación Cívica se nos enseñaba los valores morales y éticos, ahora esa materia forma parte de las clases “light”, las que se llevan por obligación pero se estudia por decisión. Será que en Nicaragua nos estamos aproximando al modelo educativo de Corea del Norte, donde los niños desde el kínder se les enseña a venerar la imagen de los dictadores Kim. No estamos tan lejos de llegar ahí.

Si el modelo educativo de nuestro país no sufre una reforma a lo inmediato, entonces en 10 años Nicaragua estará en manos de personas mediocres e incapacitadas para afrontar un sinnúmero de retos que se avecinan. Ya no va haber médicos que puedan inyectar, tampoco habrá periodistas que sepan hablar frente a las cámaras, mucho menos ingenieros que puedan construir enormes edificios. Todo será desolado y sin vida, estaremos inmersos en un profundo fracaso.

Así como fue aprobada la Ley del Canal Interoceánico o como también se le dio luz verde a las reformas constitucionales, también la reforma al modelo educativo debería formar parte de la agenda de los parlamentarios durante este nuevo año. Así como Gabriel quiere ser médico, Margarita desea ser una excelente periodista, pero… ¿Será que tienen una buena base en educación? No está en manos de los estudiantes o de los maestros cambiar las cosas, todo depende de cuán importante es para el Estado tener profesionales capacitados en los años venideros. Si piensas que la educación en Nicaragua es un modelo, estas siendo parte de la gran estafa.

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