Matrimonio igualitario.

Por: Denisse Gutiérrez Rayo.

Cuando se hace referencia a la igualdad ante la ley y que cada nicaragüense tiene derecho a igual protección y por ende no habrá discriminación por motivos de credo político, raza, sexo, idioma, religión, opinión, origen o posición económica. Todo ello suena muy poético, pero luego te das cuenta de la existencia de grupos minoritarios que no tienen derechos tutelados, ya sea por estereotipos sociales, falta de tolerancia o por simplemente hacernos los ciegos ante una realidad existente.

Los derechos son instrumentos para nuestro desarrollo en sociedad, estos no pueden estar impasibles ante el paso del tiempo, la sociedad evoluciona y sus necesidades también. Cuando hablamos del matrimonio o la unión de hecho estable, se dice que “descansan en el acuerdo voluntario del hombre y la mujer”, es decir sólo las parejas heterosexuales pueden ostentar este derecho, no sé ustedes, pero lo veo como una expresión discriminatoria y resistente para admitir que se pueden formar parejas homosexuales con los mismos derechos y obligaciones, que estas sean consideradas socialmente con el mismo valor y dignidad que las heterosexuales.

La legalización de uniones civiles entre personas del mismo sexo ha sido por mucho tiempo una lucha en diversos países del mundo, a muchos precursores de estas ideas les llaman los herejes del siglo XXI, por proteger ideas como: “tenemos derechos a estar con la persona que decidamos elegir, a vincularnos socialmente o legalmente, al libre desarrollo de la personalidad y a la igualdad”. Tenemos que estar claros que todo cambio social causa miedo, pero con nuestro actuar hacemos la diferencia.

Antes hablábamos de que el derecho al voto de la mujer era una locura, con el tema del matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo sucede exactamente lo mismo, a muchos no les interesa saber del tema mientras no les afecte, unos tienen terror… Con todas las opiniones que puede haber respecto a este tema deberíamos sentarnos a reflexionar ¿Esto es una necesidad que nuestra sociedad pide a gritos?

En América, el matrimonio igualitario sólo se encuentra permitido en: Argentina, Uruguay, Brasil y Canadá. Países como Estados Unidos y México sólo lo permiten en ciertos Estados, en el resto de países de América unos optan por penalizarlo y de forma expresa ser negativo ante esta realidad, o bien como en el caso de Centroamérica opta por no tener una legislación que regule la materia y de esta manera se evita tener opiniones al respecto. Con todo ello, podemos observar que la aceptación de este tema es muy limitada, esto se debe a diversos factores que podemos atribuirle. Pero, realmente debemos tomar conciencia plena sobre este tema porque ser lesbiana, gay, bisexual, trans o heterosexual no es ser mejor ni peor, sólo que no se le pueden negar los derechos a ninguna persona por el simple hecho de tener una orientación diferente a la establecida por la sociedad. El reto ahora es cambiar nuestra percepción ante la diversidad sexual.

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